viernes, 6 de junio de 2014

Siglo de Oro

Una compilación improvisada de poemas del Siglo de Oro.


Sombra de mi bien esquivo


Sor Juana Inés de la Cruz 

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.




Bartolomé Leonardo de Argensola

"Escondió a su amada en los nombre tradicionales en la época: Filis, Cintia o Laura. Su poesía contiene un “sensualismo sabiamente reprimido”. En algunos poemas se aleja del platonismo metafísico y parece recomendar una relación física. En sus poemas aparecen recogidos los tópicos de la descripción de la belleza femenina."



Tempus Fugit
A una calavera de mujer
Lope de Vega

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura de estos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos;
aquí los ojos, de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo;

aquí la estimativa, en quien tenía
el principio de todo movimiento;
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!
¿En donde tanta presunción vivía
desprecian los gusanos aposento?



(1582)

Luis de Góngora

Suspiros tristes, lágrimas cansadas, 
que lanza el corazón, los ojos llueven, 
los troncos bañan y las ramas mueven 
de estas ramas a Alcides consagradas;
Mas del viento las fuerzas conjuradas, 
los suspiros desatan y remueven, 
y los troncos las lágrimas se beben, 
mal ellos, y peor ellas derramadas;
Y aun de mi tierno rostro aquel tributo 
que dan mis ojos, invisible mano 
de sombra o viento me lo deja enjuto,
porque alquel ángel fieramente humano 
no crea mi dolor, y así es mi fruto 
llorar sin premio y suspirar en vano.


Pedro Calderón de la Barca 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¿Tú qué piensas?